La niña de los mil apodos!!
La conocí por casualidad entre mucha gente en esa calurosa y vacía ciudad. Llegó de repente como una brisa fresca entre tanto sol y polvo desértico vespertino. Verla me hacía sentir como si estuviera en un oasis paridisiaco aúnque estuviera parado en un monstruo de concreto a 100°F. Cuando ella estaba nada más existía, nada más importaba. No importaba el calor, ni el polvo, ni el sol. La veía y era guapa, terriblemente guapa. Hermosa como nadie más a miles de millas a la redonda. Distinta a todas las de ahí. Resaltaba de entre todas y a la vez no. Con la picardía natural de su sonrisa y ese modo tan sutil de llevarse. Firme y tierna. Segura e inocente. La veía mezclada entre multitudes de personas ensimismadas en sus libros y apresuradas por llegar a tiempo a su siguiente clase. ¿Cómo llegué a esta ciudad que unos años atrás ni sabía que existía? No lo sé. Nunca podré olvidarlo. Ahí, en ese lugar sin vida y sin entrañas, vacío como el corazón americano, ahí te encontré. Te encontré y desde el primer momento supe que mi vida jamás sería igual. Siempre quise tomarte entre mis brazos y verte a los ojos y nunca, nunca dejarte ir. Meterte dentro de mí y abrazarte por siempre, para siempre. Probablemente sentirías lo que siento al tenerte conmigo.
Los días pasaban y más quería tenerte entre mis brazos. Más te buscaba entre la gente y esperaba cualquier pretexto para ir a la biblioteca. Te diría que nunca te iba a dejar y que siempre te iba a proteger de todo lo malo de este mundo. Te diría que el día que nos conocimos fue el mejor de mi vida. Que no dejo de agradecerle al tipo que propició nuestro encuentro. Que estoy eternamente en deuda con él. Te diría que eres mi princesa. Que te mereces todas las flores del mundo. Que eres digna sólo de reyes y de príncipes y que a mí sólo me queda ser el hombre que dará todo por hacerte la mujer más felíz del mundo. Que no hay distancia ni tiempo suficiente para separarte de mí.
Muchas millas, muchas personas, muchos sinsabores y muchas, muchas horas de paciencia para poder estar aquí contigo. Para que llegara este día. Para tomarte de la mano y poder decirte "Aquí estoy para darte todo lo que soy y todo lo que tengo". Para que sepas que mientras tú vivas, no habrá otra para mí. Para decirte que por fin llegué a mi destino, que por fin estoy aquí, que por fin estoy contigo mi niña de los mil apodos…."
Yo
